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jueves, 2 de febrero de 2012

Color = Mi nuevo límite

Les contaré la historia de cómo mi vida de estar llena de colores brillantes, se convirtió en una gris con grandes deseos de búsqueda….

Siempre eh pensado que tanto la imaginación como los sueños no tienen límites. Y estoy segura de que ustedes en algún momento también lo pensaron o aún lo piensan. Hace algunos días Jaime me pregunta: “Karla, ¿Tú crees que la imaginación no tiene límites?” Un tanto incomoda por el hecho de que, él me conoce y sabe lo que contestaré, le contesto: “Claro que no, la imaginación no tiene límites.” El utiliza esa sonrisa irónica que suele usar cuando sabe que tiene razón en algo y me dice: “¿aja?, Pues si no tiene límites, dime un color fuera de la paleta de colores.” Debo admitir que mi mente se fue en blanco, fue como unos de esos instantes donde sientes que la maquina que verifica los latidos te confirma que se detuvieron y necesitas electricidad para revivir. Pero, testaruda al fin comencé a intentar buscar una respuesta. “Quizás si mezclamos algo de aquí con algo de allá, nos dé algo.” Mi respuesta no lo convenció del todo, “Karla, no inventes. La imaginación también tiene sus límites.” Esa última línea daño por completo la felicidad que alguna vez encontré detrás de todo lo que imaginaba.

Desde ese día no puedo imaginar… aunque pensándolo bien, ignoren eso. No eh parado de intentar imaginar ese color que derrumbe esa maldita barrera que crea un límite en mi cabeza. Desde ahora, seré Karla “la niña científica” y entre mezclas de sueños, color, deseo, pasión y gigantescas tazas de café crearé un nuevo color. Y una vez lo encuentre también habré encontrado el nuevo color para la casa.

miércoles, 27 de abril de 2011

Se la llevó la corriente a lugares inexistentes…

¿Podrá ser posible esa frase? No sé pero me anotare en la lista de espera. Quizás pronto llegue alguien. No soy la única anotada en la lista. Menos mal así el viaje será más divertido. ¿Quién será? ¿Lo conoceré? No importa, al menos no iré sola. Cuando llegue a alta mar, gritare tan fuerte como mis pulmones me lo permitan, no limitare el viento a una simple roce, no me cohibiré, conoceré el placer aunque sea sola, hare todo aquello que me es prohibido en este lugar, en fin simplemente seré yo. Tomare el timón de mi vida y dejare que el mar decida la dirección correcta. ¿Me equivoco? Pues nos montamos de vuelta y continuamos. De todos modos este viaje no tiene fecha de regreso solo de salida. Estoy ansiosa. Nadie llega y mis deseos me devoran. Esperare un poco más.

Ha pasado algún tiempo desde que estoy esperando. Posiblemente ya nadie venga hoy. Pero yo no quiero esperar. Tomare todo lo necesario e iniciare este viaje sola.


Con la frase “Que las fuertes corrientes me lleven lejos de aquí”, Mirna se monto en un pequeño barco de madera y se dejó llevar por las corrientes de lugares que ni siquiera el hombre ha conocido. Borraré si nombre de la lista al igual que el primer nombre, ellos ya comenzaron su viaje por los grandes marres. Mientras pondré por aquí cerca todo lo que necesita el próximo en la lista para que comience su viaje solo.

martes, 9 de febrero de 2010

Mi camioneta violeta

Soy quien quiero ser. Voy donde quiero ir. De un lado a otro viajo sin dirección en mi camioneta color violeta. Puedo ir a los 50 o al futuro. Soy como dicen en las películas de Hollywood una “rebelde sin causa”. Soy libre, soy yo. No creas que nací con mi súper camioneta, eso fue algo que tuve que ganar poco a poco. Estudie ciencias, historia, diferentes culturas e idiomas; me tenía que preparar para poder pasar por desapercibida en todos los lugares. Si alguien se llegase a enterar de lo que podía hacer intentarían matarme. Llego el punto en que todos pensaban que tenía problemas mentales, nadie entendía porque estudiaba tanto y la razón de querer viajar en el tiempo les parecía absurda. Yo deseaba ser como Carmen Santiago. ¿Recuerdas?, ¿La de las caricaturas que siempre era perseguida por dos hermanos detectives? Crecí deseando ser ella. Busque información de la máquina del tiempo y los cálculos matemáticos no eran tan precisos como para que fuese real. Cuando me comenzaba a dar por vencida llego a mi casa una invitación. Esta invitación era algo extraña o mejor dicho diferente; era color violeta y decía “Montante en la camioneta de la imaginación” en ella venia unas llaves. No sabía de que se trataba pero no tenía nada que perder, fui al lugar indicado y me dejaron saber que yo había sido la elegida.
Ahora ere tu quien debe conducir...

lunes, 2 de junio de 2008

Viaje en automovil # infinito


Hoy emprendí uno de tantos viajes en automovil y aunque era exactamente igual a todos los anteriores, había algo diferente. Por un instante volvi a hacer aquella niña de unos 7 años que siempre miraba por el cristal del automovil para conocer todo lo que mis ojos podían ver y así crear las magnificas historias que le contaría a mis muñecas o a mi pequeño diario. Las diferentes formas y colores que tenían los árboles era sorprendente cada uno parecía ser la puerta de un mundo lleno de brillantes colores. El cielo estaba azul tan azul que lograba que el sol se viera más brillante que todos los días y las nubes creaban divertidas figuras que al final parecía que me sonreían. Era un día perfecto y mis pensamientos eran tan puros que olvide el propósito real del viaje dandome así una oportunidad para imaginar.

Mi madre me levanta temprano en la mañana para que me prepare porque mi papá [que realmente era mi padrastro, pero como estuvo conmigo desde pequeña, me siento en la libertad de decirle "papá"] nos llevaría a dar una vuelta por la isla. Como era de esperar, yo ya estaba despierta y lista antes que mi mamá y mis hermanos llegaran a mi habitación. Yo amaba ir a pasear por eso nunca podía dormir la noche antes de salir. Mami, tenia una guaguita tres potes que aunque era viejita se veía como nueva y nunca nos dejo a mitad de camino. En ese automovil íbamos mis dos hermanos menores, mi abuela, mi mamá, mi papá y yo; un grupo bastante grande para el tamaño del automovil pero todos íbamos tan contentos que no importaba ir apretados o en la falda de mi abuela. Desde Gurabo hasta Cabo Rojo, mi madre y mi abuela nos contaban a mis hermanos y a mi grandes historias de indios, españoles, hadas, fantasmas y buenas personas con finales felices como los cuentos de hadas.

Cuidado, vas a chocar! volví a la realidad. Estoy en un tercel gris, hacia un bonito día. Me lamento una y otra vez no andar con mi cámara para retratar tan lindos paisajes. Mi madre no es la que conduce sino mi suegra, a mi lado no estaba mi abuela o mis hermanos. Iba de paseo pero un paseo donde nadie hablaba ni imaginaba grandes historias. Ya no tengo 7 años, tengo 19 y ya no puedo continuar imaginando historias porque ya estoy viviendo una.